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La lista de invitados

Cuánto más seamos mejor lo pasaremos... Estamos tan felices de casarnos que desearíamos invitar a toda la humanidad al espectáculo de nuestra felicidad!
Sólo que: esta generosidad tiene un coste.

Y a veces, nos gustaría no invitar a algunas personas cercanas y olvidarnos de ese viejo tío gruñón.

 Confeccionar la lista de los afortunados que asistirán a tu boda puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza. Te facilitamos la tarea.

Comenzamos por una visión extendida
Recréate anotando a todas las personas de las que te acuerdes, sin olvidarte de nadie. Ya irás eliminando a algunas más tarde, a medida que pase el tiempo y se acerque el gran día.

1- Debéis hacer varias listas: una para el novio, una para sus padres, una para ti y otra para tus padres.
2- Tu novio hará una lista de invitados por su cuenta y suprimirá los duplicados respecto a la lista que le han pasado sus padres. Haz tú lo mismo. Comparad después vuestras hojas y suprimid de nuevo los repetidos: tendréis seguro varios nombres en común.
3- Ahora hay que hablar de un tema espinoso: ¿quién paga qué? Hoy, cada familia paga prorrateado su número de invitados. Si es tu caso, no tienes que decir ni una sola palabra acerca de la lista confeccionada por tu futura familia política. Ella hace lo que quiere por su lado. Y viceversa. Por el contrario, si has decidido pagar tú el banquete, tienes derecho de intervenir. Es un poco brusco pero si eres tú quien paga, ¡eres tú quién decide!

Se deja a los ineludibles
¿Qué sería de tal acontecimiento sin la presencia de los seres queridos e indispensables? Una boda es también la ocasión de juntar a los miembros de la familia que no se ven muy a menudo. Igualmente hay que saber que a veces no tenemos elección y estamos obligadas a invitar a ciertas personas para no crear problemas.

1- En el momento de redactar la lista, a menudo se olvidan a las personas más evidentes. Apunta inmediatamente su nombre y el de su pareja. ¡No olvidéis contaros a vosotros en el momento de dar el número de comensales al restaurante!
2- Para no olvidar a nadie, empieza escribiendo los nombres de los familiares de primer grado: padres, hermanos y hermanas + cónyuges + hijos + abuelos.
3- Continúa con familiares de segundo grado: tíos y tías, primos y primas + cónyuges e hijos.
4- A continuación piensa en los amigos más cercanos + su cónyuge y sus hijos. No nos olvidamos de los amigos “de larga distancia” que viven en el extranjero y de los cuales tenemos noticias con bastante regularidad. Ésta será la ocasión de volver a verlos.
5- Te guste o no, estarás obligada a respetar las buenas maneras invitando a las personas que te han invitado a su boda. ¡Y sí, regalo por regalo!
6- No cedas al chantaje: “si invitas a fulanito, yo no voy”. Invita a las personas que deseas que vayan; es cosas de ellos el tomar sus decisiones. Tú no tienes que verte en medio de una disputa que no va contigo.

Comienza a reducir la lista
Ten presente que organizas una boda y no la Fiesta de los Jardines del Elíseo. No se trata de invitar a todo el mundo pero tampoco de prescindir de las personas a las que quieres y que sabrán disfrutar este momento contigo. ¡Es el momento de eliminar los eslabones débiles!

1- Después de haber establecido un presupuesto para tu boda tendrás una pequeña estimación del coste que representa cada invitado. Guarda esta cifra en la cabeza y tendrás menos escrúpulos para prescindir de ciertas personas.
2- Ponte de acuerdo en seguida con tu pareja: ¿invitar o no a los niños? Si decides que no vayan, hazlo saber en la invitación: Sr. y Sra. Pérez. Si decides invitarlos, escribe: Sr. y Sra. Pérez e hijos o Familia Pérez.
3- Sigue el ejemplo de Tony Parker y Eva Longoria: no invites a los novios/as de tus familiares si no llevan saliendo, al menos, 6 meses juntos.
4- No te fuerces a ver el gran día a personas que ya no están en tu ámbito afectivo o que no han dado señales de vida desde hace más de un año.
5- ¿Dudas en invitar a tus compañeros de trabajo? Si tu boda se desarrolla en petit comité, entenderán perfectamente por qué no están en la lista. Pero el protocolo requeriría que les invitaras al menos al coctail de bienvenida. Una opción bastante práctica también para los amigos de tus padres, tus clientes o conocidos...
6- Igualmente, puedes proponer a los amigos de tus hermanos/as pequeños/as que vayan más tarde, a la hora del baile. Estarán orgullosos y no se sentirán molestos de no haber sido invitados a la cena.
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